Arturo Mari, el fotógrafo de seis Papas, de Pío XII a Benedicto XVI, que siguió con su lente maestra a Juan Pablo II durante 27 años, 365 días al año, desde las seis y media de la mañana hasta las nueve de la noche e incluso más tarde, responde a la pregunta planteada por Laura Badarachi en Totus Tuus Nro 4, agosto-septiembre 2010)
¿Estar tan cerca de él ha influenciado su vida?
“Digamos que ha cambiado mi existencia, tanto a nivel humano como espiritual: siempre estaba a medio metro de él, oía lo que decía incluso fuera del carácter oficial, asistía a sus actividades “fuera de programa” que ponían nerviosos a los encargados de seguridad, veía las expresiones de su cara: con su oración, con sus movimientos me daba lecciones de vida.
¿Estar tan cerca de él ha influenciado su vida?
“Digamos que ha cambiado mi existencia, tanto a nivel humano como espiritual: siempre estaba a medio metro de él, oía lo que decía incluso fuera del carácter oficial, asistía a sus actividades “fuera de programa” que ponían nerviosos a los encargados de seguridad, veía las expresiones de su cara: con su oración, con sus movimientos me daba lecciones de vida.
En el momento de la consagración, durante la Misa, su rostro se transfiguraba: parecía situado en un peldaño por encima de la tierra”
Es la tercera vez que visito este lugar donde “se queda uno sin palabras; en el fondo sólo se puede guardar un silencio de estupor, un silencio que es un grito interior dirigido a Dios: ¿Por qué, Señor, callaste? ¿Por qué toleraste todo esto?” (

pero Nuestra Señora siempre está allí y espera en la Basílica.
En el monasterio había una exposición de fotografías de la vida de Juan Pablo II, que no me perdí.
Esta vez la visita a mi querida Cracovia también fue breve. Estábamos alojados en un hotel cercano al aeropuerto, con tiempo para hacer una pausada caminata grupal desde la colina del Wawel por la antigua calle Kanonicka hacia Franciskanska enfilando hacia la Plaza principal y visitando Sukiennice y la Basílica de Nuestra Señora (no pude resistir y me escape del grupo para darme una vuelta por la calle Florianska – que bueno tener teléfono móvil porque después no los encontraba!)
Imagino que emoción para el celebrarla en su parroquia natal de Groblje, entorno de Domzale, en la preciosa pequeña iglesia con frescos de Franc Jelovsek. Refaccionada y ampliada en el siglo XVIII, aun así sigue siendo pequeña. En 1920 se instalaron alli los misioneros de San Vicente de Paul, y fueron custodios hasta finalizada la II Guerra Mundial, cuando la iglesia fue nacionalizada por el gobierno comunista. Volvieron a celebrarse Misas recién en 1979 y la iglesia fue denacionalizada en 1996 siendo devuelta a la Iglesia Católica eslovena, parroquia de Jarse.
